LA ÉPOCA HELENÍSTICA

ANEXO DE CONTENIDOS SOBRE LA ÉPOCA HELENÍSTICA EN GENERAL Y 
LA ESCULTURA DE ESTA MISMA ÉPOCA EN PARTICULAR


La expansión militar griega, con las conquistas de Alejandro Magno, fueron la causa de una amplia diseminación de la cultura helénica que a su vez se modificó con el contacto de otras civilizaciones.
Este periodo, llamado Helenístico, abarca desde finales del siglo IV al siglo I a.C. Los grandes monumentos del periodo hay que buscarlos fuera de la Grecia continental, en Asia y África.

La pretensión de Alejandro era la de crear un imperio sólido y duradero, por ello se fundan numerosas ciudades y el desarrollo de una economía comercial favorece el desarrollo de una vida urbana, absorbiendo la población rural. Este desarrollo urbano conlleva una planificación por parte de los poderes públicos; numerosos edificios daban carácter a estas ciudades: teatros, gimnasios, bibliotecas, mercados etc. -edificiós que ya eran típicos en Grecia-, pero además aparecen nuevos edificios que durante la época romana alcanzarán un grán desarrollo como los grandes altares y las basílicas; éstas eran grandes habitaciones con hileras de columnas sujetando la cubierta -adintelada o abovedada- en las que se realizaban operaciones comerciales.

Hay una tendencia a lo grande, a lo colosal, típico de todas las épocas imperiales. Esto también define sustancialmente al arte barroco y barroca es, evidentemente, la época helenística. También barroco es el fuerte contraste de luces y sombras, efecto más propio de la escultura pero que también encontramos en las obras arquitectónicas. El orden corintio es el más usado durante este periodo; las hojas de acanto alcanzan una jugosidad fuertemente naturalista y las proporciones crecen.
La mayor parte de estos monarcas gobernaban en los llamados reinos helenísticos, procedentes de la desintegración del imperio de Alejandro. La arquitectura en Asia Menor es importante; la ciudad de Pérgamo destaca por el lujo de sus edificios que realzan el ya pintoresco e impresionante emplazamiento natural.
Abundan las esculturas pero generalmente se desconocen la fecha y el autor. Esta escultura es la que conocen e imitan los romanos de forma que en ocasiones no se puede precisar si se trata de un original griego o de una copia romana. Resumiendo, podemos decir que el ciclo griego acaba en la época helenística y que ésta se diluye lentamente dentro de la incorporación política a Roma.
También existió una famosísima biblioteca que llegó a contener unos diez mil rollos ( de Pérgamo deriva la palabra pergamino). Alejandría, fundada por Alejandro, tenía un famoso faro que según las crónicas de la época era una torre de CIEN metros de altura y que dió origen a los faros marítimos.
La mentalidad de este período favorece el naturalismo que está al servicio de la realidad olvidándose de los modelos ideales al tiempo que no se retrocede ante nada; se dice por ello que es de peor gusto, aunque después de las consideraciones que hicimos al comenzar el curso sobre la estética, estos juicios así como los anteriores deben de parecernos caducos y sin razón fundamentada. La realidad es que las épocas barrocas suelen ser épocas ricas en el pleno sentido de la palabra. Las obras abundan por que hay dinero suficiente para financiarlas, las cotas de calidad son elevadísimas y no se ciñen sólo a unos pocos artistas geniales, sino a muchos artistas, capaces todos ellos de alcanzar tales cotas. En esta mirada hacia la realidad por parte de los artistas, la naturaleza, en su más completa y total acepción, será la maestra suprema. 
Es verdad que el estilo artístico de las épocas anteriores no era siempre unitario; con frecuencia convivían en ellas, en los estratos sociales superiores, un arte aristocrático, estrictamente formal, elevado, y, en los inferiores, un arte más uniforme; o existía un arte sagrado, conservador, y otro profano, progresista. Pero antes del helenismo apenas hubo época alguna en la que orientaciones de estilo y gusto completamente diferentes tuvieran su origen en una misma esfera social, y en la que se creasen obras de arte de los más opuestos estilos para un único estrato cultural.
En escultura las principales características helenísticas no son sino una consecuencia de las conquistas establecidas en el siglo IV. Hay ahora una dispersión de los centros escultóricos ya que florecen talleres griegos en los paises dominados. El estudio de esta escultura ofrece dificultades; se puede estudiar por escuelas pero es más útil el estudio por tipologías.Desde el principio comparten el favor del público lo patético y lo íntimo, lo solemne y lo común, lo colosal y lo menudo, lo tierno y lo gracioso . . .
Los dioses se representan en actitudes más dramáticas pero con frecuencia protagonizando un suceso trivial y sin importancia. Por influencia de oriente se introducen nuevos dioses y hasta divinidades mixtas. Afrodita por ejemplo se ha convertido en el símbolo del amor y de la sensualidad. El dios Eros adquiere ahora su definitiva representación iconográfica ya que de un dios adolescente pasa a ser un niño juguetón y espabilado que facilita a Venus sus conquistas amorosas.

Los artistas no rehuyen ningún tema, desde el hermafrodita hasta los temas orgiásticos pasando por toda suerte de personajes lascivos como faunos, ménades, sátiros etc. etc. pero también se reflejan actitudes, vicios y vinudes, defectos físicos y psíquicos, deformaciones -aparece lo grotesco, aquello que además de feo es ridículo- y junto a todo ello no se olvida la belleza más delicada si viene al caso y las formas más elegantes y magestuosas, serenas y equilibradas conviven con otras espectaculares, rebuscadas y excéntricas.

Por último, se pone de moda la alegoría y con ella se desarrolla la tendencia antropomorfista: representación bajo formas humanas de fenómenos de la naturaleza -rios, lagos, ciudades ... 
El naturalismo se extiende sin freno. Praxiteles, Scopas y Lisipo son imitados hasta la saciedad y rebasados. Del primero se perfecciona la técnica en el tratamiento de las texturas. En las superficies se obtienen las más ricas calidades y, por supuesto, hay un conocimiento perfecto de la anatomía, que se siente bajo la piel. De Lisipo se hereda la estereometría, es decir, la variedad de puntos de vista y su sentido de las proporciones (canon). De Scopas se toma la tendencia pasional y trágica, el reflejo del alma y las emociones pero la exageración llega más allá de los estados de ánimo, reflejando incluso las enfermedades.
Tampoco se olvida la tradición en el trabajo de las vestiduras que vimos en la época clásica, aunque ahora revueltas, retorcidas y abundantes.
Con Lisipo había aparecido el retrato, auténtico retrato fisionómico y no sólo representativo. En la época helenística esta capacidad de captar lo físico y lo psíquico de forma naturalista favorecerá el desarrollo de este género.
Para terminar, destacar que todas las representaciones están dotadas de movimiento y a veces éste adquiere una gran violencia.